¿Sientes constante malestar en tus tripas?

¿Tienes molestias en la zona del abdomen y no sabes qué es?

Tanto tu intestino como microbiota suelen ser partes olvidadas del cuerpo cuya situación puede afectar mucho al resto de tu salud.

7 Señales que debes vigilar

 El aparato digestivo es un sistema extremadamente complejo, cada vez se vuelve más evidente su conexión con el sistema inmunológico (y las enfermedades autoinmunes), con la salud mental y el estado de ánimo, entre otros procesos.

De manera que si existe un desequilibrio en esta parte de tu cuerpo, se pueden desencadenar situaciones como:

Vía Unsplash

 Sensaciones como eructos, hinchazón, pinchazos y acidez o ardor estomacal son claras señales de que algo no va bien. En este caso es importante acudir a un profesional de la salud que te oriente hacia un diagnóstico.

2. Cambios de peso

 Si tienes cambios de peso notables cuando no has tenido algún cambio extraordinario en tu dieta u otros hábitos, esto puede ser una alerta.

 Especialmente, bajar de peso repentinamente puede ser resultado de un desequilibrio en las bacterias del intestino, problemas de absorción u otros factores.

 Si subes repentinamente de peso, puede tratarse de desórdenes metabólicos, cambios hormonales, alteraciones a nivel intestinal, entre otros tantos factores.

Vía Unsplash

  1. Problemas para dormir y cansancio

Sufrir insomnio, tener dificultades para dormir o estar constantemente fatigado puede estar muy relacionado con la salud intestinal.

Esto se debe a que en el intestino se produce parte de la serotonina de tu cuerpo (hormona encargada de regular el estado de ánimo y sueño). En este artículo podrás aprender mucho más sobre la conexión: intestino-cerebro.

  1. Irritación de la piel

Cuando llevas una dieta deficiente o algún elemento de la dieta te produce alergia o intolerancia, ocurre una especie de fuga de proteínas hacia el exterior del cuerpo. De manera que la piel se irrita o hay presencia de eccema.

  1. Aparición de enfermedades autoinmunes

Existe evidencia sobre la relación entre un intestino enfermo y el desequilibrio del sistema inmunológico.

Cuando existe lo que conocemos como hiperpermeabilidad intestinal, las células del intestino que normalmente están unidas entre sí por uniones estrechas, se separan, dejando pasar al torrente sanguíneo todo tipo de moléculas y microbios presentes en el lumen intestinal.

Esta situación genera que el sistema inmunitario se encuentre en un estado de alerta constante, procurando eliminar los elementos invasores, hora tras hora, día tras día.

En este sentido, con el tiempo y si se tiene la predisposición genética, es posible que se desencadenen desórdenes de tipo auto inmunitarios, es decir que el sistema inmune ataca al propio organismo en lugar de atacar a los agentes patógenos.

De igual manera, se puede afirmar que una alteración importante a nivel de la composición de la microbiota intestinal puede ocasionar un aumento patológico en la permeabilidad intestinal. Y con ello a una mayor predisposición a padecer enfermedades autoinmunes en algunos individuos. Ver investigación.

Vía Unsplash

  1. Intolerancia alimentaria

Si la pared intestinal y sus vellosidades no se encuentran en buen estado o si hay un gran desequilibrio o sobrecrecimiento de la microbiota intestinal, será mucho más difícil digerir ciertos alimentos, lo que ocasiona distensión, gases, diarrea, dolor abdominal y náuseas.

  1. Alteraciones de tránsito intestinal

Tanto si los padeces desde hace años o son un problema de reciente aparición, el estreñimiento, las diarreas o una alternancia de ambos, son muy claras señales de que tus tripas necesitan ayuda.

Si vas al baño y notas que no consigues vaciar por completo. O te cuesta mucho ir de cuerpo y tienes que hacer mucha fuerza. O bien pasan largos días sin que consigas ir al baño y vas solo unas pocas veces por semana. Todo ello debe tratarse y mejorarse para regularizar tu tránsito intestinal.

Lo mismo si tus heces son pastosas o líquidas y vas muchas veces por día al lavabo, no hay que perder tiempo, tu cuerpo te está indicando que algo no va bien…

 Acciones que puedes tomar para mejorar tus tripas

 Si ya sabes que tus tripas se encuentran en condiciones no muy buenas, es momento de ponernos manos a la obra y retomar varios hábitos saludables que te ayudarán mucho a mejorar.

Por favor lee hasta el final del artículo, para tener más recursos y saber hacer en caso de que los problemas los problemas persistan.

 Bebe suficiente agua

El líquido vital no puede faltar en esta lista.

Beber agua de calidad diariamente es fundamental para descomponer los alimentos que consumes y así absorber mucho más rápido sus nutrientes, entre otras tantas funciones.

Vía Unsplash

También es necesaria para eliminar las sustancias tóxicas que ingresan a tu organismo y expulsarlas a través de la orina y el sudor.

Evita el consumo frecuente de ultraprocesados

 Ciertamente la comida rápida y otros ultraprocesados son bastante llamativos, y probablemente sí que la vuelvas a ingerir alguna que otra vez, pero todo debe ser con moderación. Cuando los descartes, créeme que tus tripas lo agradecen.

Cuando tener comida chatarra al alcance se vuelve rutina, los daños en tu microbiota intestinal pueden ser graves, y al mismo tiempo provocar digestiones lentas y otros trastornos metabólicos.

Unsplash

Así que lo mejor es alejarte lo más que puedas de los ultraprocesados o simplemente disminuir su consumo.

Mastica bien y reposa tus comidas

El inicio de una buena digestión, comienza en la boca. Masticar bien parece un paso obvio, pero es fundamental para cuidar tus tripas. Aquí te explico por qué y cómo mejorar este hábito tan importante.

Para que tu proceso de alimentación sea efectivo, no es suficiente con que te comas el último bocado del plato y corras a seguir con tus tareas (aunque si estás limitado de tiempo, te comprendo).

Lo ideal es reposar unos cuantos minutos después de comer (15-20 minutos) para no agitar el proceso de digestión.

Realiza actividad física con regularidad

Ejercitar siempre te ayudará a sentirte mejor por dentro y por fuera. Hacer actividad física al menos dos horas después de comer, o bien en ayunas, te ayudará a desinflamar, mejorar el tránsito intestinal y regular las deposiciones.

Vía Unsplash

Duerme las horas necesarias

Es impresionante la cantidad de procesos que se llevan a cabo durante el sueño y cuánto puedes dañar tu cuerpo si no descansas el tiempo adecuado.

Un estudio realizado por la Universidad de Upssala, en Suecia, demostró que además de disminuir tu rendimiento durante la jornada, tener mal humor y cansancio, la falta de sueño altera la microbiota intestinal.

En la investigación, quienes dormían un promedio de 4 horas, tenían una microbiota intestinal parecida a la de un organismo con obesidad. Y al mismo tiempo, había un desequilibrio entre los tipos de bacterias existentes, con una mayor presencia de Firmicutes y en menor cantidad, Bacteroidetes.

Así que procurar un buen descanso de unas 7 a 8 horas y nunca menos de 6 horas, es indispensable en personas de todas las edades para contribuir a la buena salud intestinal y global.

Alimentos que son buenos para tus tripas

 Adicional al punto anterior, también puedes centrarte en algunos alimentos durante esos días de malestar para ayudar a tus tripas a recuperarse.

Alimentos ricos en fibra

Unas excelentes opciones son las verduras de hoja verde y las hortalizas (mejor cocinarlas si tus tripas están dando muchas señales de desequilibrio), avena, arroz integral, plátanos, espárragos y puerros.

Y aquí te comparto algunos estudios que prueban que estos alimentos influyen de manera positiva en tu salud intestinal.

Vía Unsplash

Las legumbres como los garbanzos, lentejas, guisantes, azuquis, frijoles, etc, son una excelente fuente de fibra. El problema es que no siempre nuestros intestinos las toleran bien y en caso de estar muy afectados puede ser una buena idea apartarlas por un tiempo.

Si deseas conocer mi método para cocinar las legumbres de manera que sean mucho más digestivas y que no te generen tantos gases, aquí te lo comparto.

Los frutos secos y las semillas de sésamo, calabaza, chia y lino también son muy interesantes como fuentes de fibra y otros nutrientes esenciales.

La función principal de la fibra en tu intestino será disminuir la acumulación de desechos y mejorar el tránsito intestinal para excretar.

Tus heces pueden decir mucho de tu salud. En este artículo podrás ver si tus excrementos son como deberían ser, y según los resultados, puedes evaluar si necesitas incluir más fibra en tu dieta.

Otra función importante de la fibra es la de evitar la ansiedad por la comida creando una sensación de saciedad. Puedes obtener esta sustancia incluyendo en tus comidas del día a día cereales, vegetales de hoja verde, frutos secos y semillas de chía.

Alimentos fermentados

¡Probióticos! Tal y como te explico en este artículo, tu intestino es como tu segundo cerebro. Por eso, para funcionar correctamente o regular otros procesos en tu cuerpo, es necesario que se mantenga repleto de bacterias saludables.

Vía Unsplash

Los probióticos son precisamente la mejor opción para poblar de bacterias saludables o bifidobacterias, que se encargarán de evitar que microorganismos malos afecten tu salud gastrointestinal e inmunitaria.

Consumir estos alimentos probióticos como el kéfir de cabra o vaca, chucrut, yogur natural, miso, natto, kombucha, tempeh, entre muchos otros, equilibra tu microbiota intestinal y evita las infecciones.

Alimentos ricos en colágeno o que estimulan su producción

El colágeno contribuye en el revestimiento del intestino, actúa curando las paredes celulares dañadas e infundiendo en ellas aminoácidos curativos.

Funciona activamente en la formación del tejido conectivo, contribuyendo para curar y sellar el revestimiento protector del tracto intestinal.

Algunos alimentos ricos en colágeno, o que favorecen su producción son: carne de aves, ternera y pescados, huevos, limón, cebolla, frutos secos, pimientos, tomates y lácteos fermentados de calidad.

Ajo y cebolla

Además de poseer propiedades anticancerígenas y proteger el sistema inmunológico, la acción de estos alimentos está relacionada con mejorar el funcionamiento de los intestinos.

Vñia Unsplash

La cebolla tiene propiedades vasodilatadoras, antibacteriales, antiinflamatorias, antiiartríticas… También es un excelente antigripal, protector hepático y combate úlceras, el asma y la diabetes.

El ajo, por su lado, es un antibiótico natural, fortalece tus defensas y destruye bacterias y virus; ayudándote a estar siempre fuerte. Si lo consumes en grandes cantidades, es muy eficaz para eliminar infecciones intestinales, pulmonares y de las vías urinarias.

Alimentos anti-inflamatorios

En mi artículo también te hablo sobre ciertas especias que son excelentes para disminuir la hinchazón de tus tripas y mejorar la función intestinal.

Si deseas una guía más completa, paso a paso, para ayudarte a poner en práctica estos conocimientos, te recomiendo que t descargues mi manual gratuito:

<<Entrena tu Microbiota>>

MUY IMPORTANTE: si a pesar de aplicar estos cambios en tu alimentación notas que no mejoras o se producen nuevos síntomas, es muy importante que veas a un médico y te ayude a encontrar un diagnóstico para poder tratar la afección, recuperarte y poder vivir con la calidad de vida y salud que te mereces.

¿Te gustaría aprender más sobre el interesante mundo de tu intestino y microbiota? En mi blog encontrarás mucha información al respecto para aprender todo sobre la salud intestinal.

 

Diego De Castro

Diego De Castro

Dietista Nutricionista y Coach de Nutrición

Soy experto en alimentación saludable y me dedico a ayudar a personas motivadas a generar nuevos hábitos que les permitan mejorar su calidad de vida y su salud.

Mis 9 años de experiencia en consulta y mi formación en coaching nutricional me han ayudado a implementar técnicas cada vez más eficaces.

No te pierdas mi MANUAL de regalo:

«SI QUIERES ADELGAZAR, ENTRENA TU MICROBIOTA»

*reconfigura tu patrón bacteriano y mejora radicalmente tu nivel de bienestar

error: El contenido está protegido!!

Pin It on Pinterest